Extractor automático de realismo mágico (EARM)

“A menudo, muchos traductores dan por sentado el acto de leer. La competencia lectora en sí misma, indispensable para adquirir la competencia traductora, rara vez se debate en traductología.” 
Freddie Plassard, Lire pour traduire, 2007, nuestra traducción

 

Leer sin analizar el discurso es un poco como ver un espectáculo de magia sin esforzarse por descubrir los trucos del mago. Y eso está bien, para la magia. O para la lectura de ocio. Sin embargo, para la traducción hay que abrir bien los ojos. Hay que ver cada truco en cámara lenta, si es posible.

El análisis del discurso aplicado a la traducción puede ayudar concretamente a objetivar el proceso de traducción, así como la evaluación del producto de esta operación. Como explicaba en mi artículo anterior, hay que aprender a mirar más allá de la superficie del texto, es decir, alejarse de presuposiciones como que “todo está en el texto”, incluido el “significado” o la “intención del autor”.

Esta competencia lectora resulta esencial para traducir tanto textos literarios como pragmáticos. Sin embargo, es a menudo el análisis discursivo comparativo de las obras literarias con respecto a sus traducciones, publicadas a lo largo de la historia, el que permite ilustrar mejor la ausencia de una teorización profunda de la lectura en la pedagogía de la traducción.

E insisto. Las máquinas siguen sin ser capaces de ver los textos como discursos, como redes semánticas, y no como una linealidad de caracteres, palabras o frases aisladas

La automatización de la lectura analítica: ¿ciencia ficción?

Para automatizar o semiautomatizar la traducción del cuento Continuidad de los parques de Julio Cortázar, primero habría que procesar el texto con un Extractor automático de realismo mágico (EARM). Este programa informático tendría, en primer lugar, la capacidad de determinar que el texto fue escrito en una época y en una sociedad en la que los escritores de la literatura de vanguardia latinoamericana habían comenzado a desafiar las convenciones literarias y realizaban un trabajo de carácter experimental y, dada la situación política de la época, también de carácter político.

De este modo, el EARM tendría la capacidad de analizar tanto las rupturas en la cronología narrativa como del uso contemporáneo y convencional de los tiempos verbales. Además, podría detectar todos los elementos mágicos de la obra, aquellos elementos inexplicables que elevan el texto más allá de la comprensión racional. El EARM también tendría la capacidad de analizar y tratar las ambigüedades, los mundos reales y ficticios que se fusionan en el texto, los paralelismos, las comparaciones y los contrastes en el vocabulario y la distribución de los párrafos.

En resumen, nuestro EARM sería capaz de percibir los numerosos factores que influyeron en la producción del texto original para poder, conectado a un motor de traducción automática o un gran modelo del lenguaje, proponer un texto en la lengua de destino capaz de producir en el lector el mismo efecto mágico que el texto en español de Cortázar, nuestro hábil mago de las palabras.

Creo que ya hemos tenido suficiente “análisis automático del discurso”, que por ahora sigue siendo ciencia ficción. Nosotros, los profesionales del lenguaje, gracias a nuestra experticia, tenemos la capacidad —y el deber— de hacer todo eso: solo necesitamos la formación adecuada para desarrollar nuestra capacidad de lectura analítica y nuestras competencias en traducción, revisión y posedición razonadas.

 

¡Ahora les toca a ustedes!

Ante textos tan ricos e ingeniosos como el cuento Continuidad de los Parques o incluso la obra maestra literaria Cien años de soledad (recientemente adaptada a la TV), las máquinas flaquean donde los humanos sobresalen.

 

Así que les propongo un reto: ¡pongan a prueba continuamente los límites de las máquinas! Tomen un pasaje de realismo mágico, un poema ambiguo o una obra literaria exigente e intenten traducirlo automáticamente. ¿Qué observan? ¿En qué se equivoca la máquina? ¿Cómo, ustedes como humanos, llenan esos vacíos?

Cuando hablas de tus experiencias con tu familia y amigos, contribuyes a poner de relieve lo que hace que nuestra profesión de traductores sea una auténtica alquimia intelectual y emocional. En definitiva, la idea de un EARM es casi una paradoja. Porque, si bien la magia de las palabras puede verse a veces rozada por la “inteligencia” artificial, nunca se deja capturar por completo. Algunas obras, y su traducción, seguirán siendo siempre un asunto profundamente humano, en el que la intuición, la empatía y la imaginación no tienen equivalente algorítmico.

(Continuará…)

El análisis del discurso o lo que las máquinas no pueden hacer


Un fascinante proyecto de investigación que llevé a cabo recientemente me trajo buenos recuerdos de mi época de estudiante en la Universidad de Ottawa, tanto en la licenciatura como en los estudios de posgrado: en la licenciatura, las muchas horas que pasé devorando el manual de iniciación a la traducción inglés-francés La traduction raisonnée, de Jean Delisle. En la maestría y el doctorado, los seminarios semanales de teoría de la traducción, entre ellos uno que se llamaba Discurso y traducción.

     En este último, a menudo tratábamos el análisis del discurso y su interés en la teorización y la práctica de la traducción. De hecho, se trata del mismo tema que interesó a Jean Delisle en su tesis doctoral (“L’analyse du discours comme méthode de traduction“), que más tarde dio lugar a la primera edición de La traduction raisonnée. Hoy, doce años después de la publicación de la tercera y última edición, el manual merece una relectura en la era de la traducción automática neuronal (TAN) y la inteligencia artificial (IA) para poner en perspectiva el concepto de “traducción razonada” (Zapata, 2024).

        ¿Pueden las máquinas razonar, es decir, analizar el discurso con el fin de traducir correctamente? El título de este artículo revela la respuesta: ¡para nada! Al menos, esa es la respuesta más sincera… aquí y ahora.

 

          A mis colegas apasionados por las palabras, los idiomas, el arte de la traducción y las tecnologías lingüísticas, les ofrezco en este artículo una visión general del análisis del discurso. En esta era de la tradumática, la TAN y la IA, en la que se habla a menudo y sobre todo ya sea de la posibilidad o de la imposibilidad de sustituir a los profesionales del lenguaje por máquinas, me parece pertinente y esencial exponer este concepto. El análisis del discurso aplicado a la traducción es especialmente útil cuando se trata de textos complejos que requieren una comprensión matizada. Al examinar el discurso que rodea al texto, los artistas de la traducción pueden identificar las estrategias retóricas, las referencias culturales y los grandes temas esenciales para la interpretación del texto original y la objetivación de la traducción.

 

 

El discurso y su análisis: ¿qué opinan los expertos?

Entre otras definiciones, el diccionario de la RAE nos proporciona la siguiente definición de discurso

 

Ling. Lenguaje en acciónespecialmente el articulado en unidades textuales

          Estudiosos como Phillips y Hardy desarrollan el concepto en su obra Discourse Analysis publicada en 2004. Lo que se desprende de su análisis es que los discursos se materializan y se implementan en una variedad de textos de diversas formas (lenguaje escrito o hablado, imágenes, símbolos, artefactos, etc.). Según estos autores, los textos no tienen ningún sentido cuando se consideran de forma aislada: el sentido surge más bien de su interrelación con otros textos, de los diferentes discursos en los que se basan y de la naturaleza y el espacio-tiempo de su producción, difusión y consumo. Así, el análisis del discurso consiste en explorar la forma en que estos procesos hacen surgir el sentido de los textos y cómo esta producción de sentido contribuye a construir la realidad social. El análisis del discurso se interesa, por lo tanto, en los efectos constructivos del discurso a través del estudio estructurado y sistemático de los textos.


En resumen, hablar de discurso es ir más allá del concepto de texto. Analizar el discurso es mirar más allá de la superficie de un texto: una tarea difícil de automatizar.

No hay nada mejor para entender cosas complejas que ejemplos sencillos


Permítanme ilustrar el concepto de análisis del discurso con dos ejemplos:

 

  1. “…[w]e have never been just a collection of blue states and red states…”
  2. — ¡Qué calor el que hace! ¿Verdad?
    — ¡Y mucho!

        La frase del ejemplo n.º 1, tomada de forma aislada, no vehicula ningún significado si no se conoce el espacio-tiempo (el aquí y el ahora) en el que se articula. ¿Quién es el sujeto (we)? ¿De qué “collection of states” se está hablando? ¿Y qué hay de esa historia de los colores azul (blue) y rojo (red)? Solo cuando nos enteramos de que la frase fue pronunciada por Barack Obama en Chicago en noviembre de 2008, podemos “ir más allá” de la superficie del enunciado y comprender cada uno de los elementos (es decir, que “we” se refiere al presidente electo y al pueblo estadounidense en ese momento, que la “collection” a la que se refiere son los Estados Unidos, y que los colores azul y rojo hacen referencia a los principales partidos políticos del país: el demócrata y el republicano).

          En cuanto al ejemplo n.º 2, si les digo que esta miniconversación tuvo lugar en una parada de autobús en la Patagonia en el mes de julio, ¿se entiende lo mismo que si se ve de forma aislada? De hecho, sabríamos que en realidad hace bastante frío, que los interlocutores hablan en tono sarcástico y que probablemente están descontentos con el invierno.

 

Si no es evidente para nosotros, ¡mucho menos para las máquinas!

Sin embargo, el análisis del discurso es mucho más que eso. Plantea cuestionamientos sobre los conceptos de “significado” e “intención del autor”, ya que estos nunca son evidentes. En mi opinión, los humanos tenemos la capacidad y los medios para acercarnos lo más posible a “lo que quiso decir el autor”, aunque sea imposible lograrlo, pero las máquinas, sin verdadera capacidad de razonamiento, solo podrán quedarse en la superficie.

          Al menos por el momento.

          En la actualidad, una máquina no puede comprender realmente por qué Julio Cortázar (1914-1984), escritor argentino del surrealismo y el realismo mágico habría conjugado (conscientemente, podríamos decir) de manera poco convencional los 52 verbos en el cuento Continuidad de los parques, además de haber distribuido cuidadosamente los párrafos y seleccionado las palabras, para así lograr producir en el lector el efecto mágico deseado…

(Continuará…)

 

La postédition dictée : à la croisée de la voix humaine et de l’intelligence artificielle


Alors que nous avançons dans nos réflexions sur le potentiel et les limites de machines dans le domaine de la traduction, il est temps d’étudier ensemble un domaine en pleine évolution : la postédition dictée. Cette approche novatrice se situe à l’intersection de plusieurs technologies et représente, à mon avis, l’une des voies les plus prometteuses pour l’avenir de notre profession.

Dans ce billet, je souhaite vous faire part de quelques réflexions sur la façon dont les technologies de la parole peuvent transformer notre approche de la postédition. Nous verrons encore une fois pourquoi l’intelligence artificielle (IA) ne peut pas (et ne doit pas) nous remplacer.

Il est vrai que la traduction automatique (TA) a fait des progrès remarquables ces dernières années. Toutefois, on constate souvent que même les systèmes les plus évolués produisent des traductions qui nécessitent une intervention humaine. Comme vous le savez, la postédition n’est pas qu’une étape de correction. C’est un processus qui nécessite la pensée critique et une excellente compréhension des subtilités des langues et des cultures, ce que l’IA ne maîtrise pas encore tout à fait. C’est précisément là que notre expertise humaine est indispensable.

De la traduction dictée interactive à la postédition dictée interactive

Certains d’entre vous ont peut-être déjà essayé la traduction dictée interactive, une méthode que j’ai conçue il y a quelques années. Cette approche permet aux traducteurs d’utiliser leur voix pour produire des traductions « à partir de zéro » (from scratch), plutôt que de se limiter à la saisie au clavier.

Ces mêmes principes peuvent être appliqués dans la postédition dictée interactive pour la modification de sorties-machine. Imaginez que vous puissiez dire à voix haute les corrections nécessaires, naviguer dans le texte et chercher des informations au moyen de commandes vocales et reformuler des phrases entières en utilisant très peu, voire pas du tout, le clavier et la souris!

L’intérêt des chercheurs sur la question

Je suis loin d’être le seul chercheur qui s’intéresse au potentiel des technologies de la parole pour optimiser le flux de travail en traduction et en postédition.

Dans un article paru dans Slator, la chercheuse Maria Stasimioti fait l’état des lieux. Son compte rendu de recherche indique que l’utilisation de la reconnaissance vocale en postédition suscite un intérêt croissant. Les études récentes qu’elle cite montrent que dicter au lieu de saisir au clavier peut accélérer le travail du traducteur, même lorsqu’il s’agit de corriger des sorties-machine.

Une recherche que j’ai menée avec Sheila Castilho et Joss Moorkens y est citée (merci, Maria!). Notre étude a porté sur les effets de l’intégration de la postédition et des technologies vocales, tant sur la productivité que sur l’expérience du traducteur, et a révélé que la postédition assistée par un système de reconnaissance vocale était plus rapide que les autres modalités de traduction testées. La dictée était également moins fatigante (donc plus ergonomique) que la traduction au clavier. De manière similaire, une autre étude menée dans le contexte d’organisations internationales à Genève et à Luxembourg, a montré que les traducteurs qui y travaillent étaient disposés à essayer la postédition dictée comme nouvelle méthode de travail. Enfin, selon l’étude pionnière de García-Martínez et ses collaborateurs, la saisie vocale serait perçue comme plus intéressante que la simple saisie au clavier pour la postédition, car certains segments nécessitent des modifications importantes (et seraient plus faciles à dicter), et si la personne qui postédite doit regarder ses mains lorsqu’elle tape au clavier, les nombreux regards entre le texte source, la sortie-machine et le clavier alourdissent la tâche.

En somme, la dictée ajoute une nouvelle dimension à la postédition : elle permet de combiner différentes méthodes de travail en fonction de la difficulté du texte et des préférences de la personne qui traduit ou postédite.

 

Vers une symbiose humain-machine

Je suis convaincu que l’avenir de notre profession ne réside ni dans le remplacement des traducteurs par l’IA, ni dans le rejet des technologies, mais dans une symbiose intelligente entre les compétences humaines et les capacités des machines.

La traduction et la postédition dictées ne sont que deux exemples de cette symbiose. Elles nous permettent de découvrir comment les technologies de la parole peuvent améliorer notre travail et nous libérer des contraintes du clavier physique et de la souris pour que nous puissions exprimer pleinement notre créativité et démontrer notre expertise langagière!

Julián Zapata

À vos marques, prêts, raisonnez!

« Un seul et même mot, employé par l’Auteur dans deux passages différents
ne sera pas toujours traduisible par le même mot dans les
deux passages correspondants, et cela paraît contraire à toute logique »
Valéry Larbaud, Sous l’invocation de saint Jerôme, 1946.

Voilà l’épigraphe que Jean Delisle utilise en tête de l’objectif spécifique « Réseaux lexicaux » dans La traduction raisonnée, le manuel pédagogique utilisé dans la formation des traducteurs anglais-français au Canada et dans le monde entier depuis quatre décennies. La prémisse de ce manuel est simple : un traducteur humain bien formé a la capacité de raisonner; une bonne traduction en est une raisonnée.

Deux semaines après avoir évoqué mes souvenirs universitaires et l’impact durable de cet ouvrage, je reviens aujourd’hui avec des réflexions sur la pertinence renouvelée des principes d’analyse du discours et de traduction raisonnée à l’ère de la traduction automatique (TA) et de l’intelligence artificielle (IA). Comment ces principes, qui ont marqué plusieurs générations de personnes étudiantes et chercheuses, peuvent-ils éclairer notre compréhension et notre utilisation des technologies contemporaines?

En 2023, dix ans après la publication de la 3e et dernière édition du manuel, j’ai voulu commencer une étude pour découvrir si les programmes de TA et d’IA générative peuvent passer ce que j’appelle le test de traduction « à la Delisle ». En d’autres termes, montrent-ils des signes d’une capacité à raisonner, comme le font d’ailleurs les traducteurs humains adéquatement formés? Dans mon étude, j’ai mis à l’épreuve trois programmes de TA et trois autres d’IA générative en utilisant une sélection d’exemples tirés de 30 objectifs spécifiques du manuel et en analysant les résultats à la lumière des explications fournies par l’auteur et ses collaborateurs dans ces objectifs.

Les résultats de cette étude sont déjà publiés! Cela dit, je tiens à vous en donner un aperçu, pour donner suite à mes billets précédents sur l’impossibilité des machines à lire de façon analytique en vue de (bien) traduire.

Delisle n’est pas le seul à avoir démontré la pertinence de l’analyse du discours dans la pensée traductologique et la pratique de la traduction; ces dernières ne peuvent que s’enrichir d’une étude structurée et systématique des textes. Pour bien de traductologues, l’analyse du discours a mis en évidence les facteurs contextuels, les caractéristiques linguistiques, la pragmatique, l’intertextualité, etc., comme autant de pistes à suivre pour objectiver le processus de traduction. En appliquant l’analyse du discours à l’acte de traduire, les traducteurs peuvent cerner des stratégies pour produire des textes de qualité dans la langue d’arrivée — une capacité que Delisle cherche à inculquer aux personnes qui étudient attentivement La traduction raisonnée. Cette méthode vise donc à cultiver chez les traducteurs en herbe un réflexe menant à une approche consciencieuse de la traduction qui privilégie la lecture analytique et met en garde contre les raccourcis (calques syntaxiques ou lexicaux, choix du premier mot équivalent fourni par un dictionnaire bilingue, etc.). À terme, les traducteurs bien formés contribueront à préserver la structure et le style propres à la langue d’arrivée, ainsi que la richesse de son vocabulaire.

Huit fois « land » = huit fois « terre »?


Rappelez-vous l’épigraphe en tête de ce billet!

Durant la phase initiale de mon étude, j’ai mené deux expériences pilotes, et je tiens à vous en parler un peu dans ce billet, notamment de la première. J’ai voulu tester deux outils de différents types, DeepL, un outil de TA, et ChatGPT, un programme d’IA générative, en leur faisant traduire un texte de 230 mots. Pour ChatGPT, j’ai utilisé une requête simple, que les spécialistes de la rédactique appellent un zero-shot prompt : « Traduisez le texte suivant en français : [texte en anglais] ». Le texte a été tiré de l’objectif « Réseaux lexicaux » du manuel de Delisle, qui a emprunté l’exemple et l’analyse au traducteur Maurice Pergnier.

Dans cet objectif, on nous explique la notion de champ sémantique et pourquoi un même mot (soit land dans le cas analysé) répété huit fois en anglais ne se traduira pas nécessairement huit fois par le même mot en français. Delisle soutient que le traducteur commettrait une « erreur de méthode » s’il limitait la traduction de ce mot à un seul équivalent, voire aux quelques équivalents fournis par les dictionnaires bilingues. Il conclut que les unités linguistiques n’ont pas simplement une valeur de langue, mais plutôt une valeur de discours. Ce n’est que grâce à l’analyse du discours qu’on arrive, dans ce cas, à un mot précis dans la traduction française pour chaque occurrence du mot land.

Mais, voyez-vous, les deux outils ont échoué au « test de Delisle » dans cette première expérience pilote, car ils ont traduit systématiquement les huit occurrences de land par « terre » ou « terres » au lieu d’utiliser d’autres termes plus précis qui conviendraient mieux dans cinq des huit occurrences (voir l’ouvrage de Delisle pour plus de détails).

 

On pourrait aussi s’éterniser sur l’analyse des multiples autres erreurs de traduction commises par ces programmes, causées par d’autres types de difficultés d’ordre rédactionnel, lexical ou syntaxique, traités dans La traduction raisonnée.

 

Terrain préparé pour la course


L’exploration du manuel de Delisle dans le contexte des technologies contemporaines basées sur l’IA offre de fascinantes perspectives. En pédagogie de la traduction, cette œuvre pionnière préconise une méthode fondée sur le raisonnement, attribut traditionnellement associé aux humains. Ainsi, l’évaluation des capacités des modèles de TA et d’IA générative sous l’angle de la théorie de Delisle nous confronte à des questions fondamentales sur la nature de la traduction et le rôle de l’intelligence humaine dans l’accomplissement de tâches langagières (par exemple, l’intelligence requise pour effectuer l’analyse du discours).

Même si la TA progresse à une vitesse impressionnante, elle peine encore à égaler la profondeur et la finesse du raisonnement qu’un traducteur humain bien formé peut offrir; c’est une course que l’on peut encore remporter. À l’intersection entre tradition et innovation, le concept de « traduction raisonnée » sert donc de principe directeur pour façonner l’avenir de la pédagogie et des technologies de la traduction, ainsi que pour faire progresser notre compréhension des compétences linguistiques des machines.

À vos marques, prêts, raisonnez!

 

Extracteur automatique de réalisme magique (EARM)


« La lecture est souvent considérée comme allant de soi aux yeux de nombreux traducteurs. La compétence de lecture elle-même, indispensable à l’acquisition de la compétence de traduction, est rarement débattue en traductologie ». 
Freddie Plassard, Lire pour traduire, 2007.

 

Lire, sans faire l’analyse du discours, c’est un peu comme regarder un spectacle de magie sans toutefois faire l’effort de découvrir les tours du magicien. Et c’est correct, pour la magie. Ou pour la lecture de loisir. Or, pour la traduction, il faut bien ouvrir les yeux. Il faut, si l’on peut, regarder chaque tour au ralenti.

L’analyse du discours appliquée à la traduction peut concrètement aider à objectiver le processus de traduction, ainsi que l’évaluation du produit de cette opération. Comme j’expliquais dans mon billet précédent, il faut apprendre à regarder au-delà de la surface du texte, autrement dit, à s’éloigner des présuppositions comme quoi « tout est dans le texte », y compris le « sens », le « vouloir dire de l’auteur ».

Une telle compétence de lecture s’avère essentielle pour traduire des textes littéraires comme pragmatiques. Mais c’est souvent l’analyse discursive comparative des œuvres littéraires vis-à-vis de leurs traductions, parues tout au long de l’histoire, qui permet de mieux illustrer l’absence d’une théorisation approfondie de la lecture dans la pédagogie de la traduction.

Et j’insiste, les machines ne parviennent toujours pas à voir les textes comme des discours, comme des réseaux sémantiques, plutôt que comme une linéarité de caractères, de mots ou de phrases isolées.

L’automatisation de la lecture analytique : de la science-fiction?

Pour automatiser ou semi-automatiser la traduction de la nouvelle Continuidad de los parques de Julio Cortázar, il faudrait que le texte soit traité premièrement par un « Extracteur automatique de réalisme magique » (EARM). Ce programme informatique aurait d’abord la capacité de déterminer que le texte a été écrit à une époque et dans une société où les écrivains de la littérature d’avant-garde latino-américaine avaient commencé à mettre au défi les conventions de la littérature et effectuaient un travail à caractère expérimental et, étant donné le climat politique à cette époque-là, à caractère politique également.

Ainsi, l’EARM aurait la capacité à analyser les ruptures de la chronologie narrative et de l’utilisation contemporaine et conventionnelle des temps verbaux. Aussi, il pourrait déceler tous les éléments fantastiques dans l’œuvre, les éléments inexplicables qui projettent le texte au-delà de la compréhension rationnelle. L’EARM aurait également la capacité à analyser et à traiter les ambigüités, les mondes réels et fictifs qui fusionnent dans le texte, les mises en parallèle, les comparaisons et les contrastes au niveau du vocabulaire et de la distribution des paragraphes.

Bref, notre EARM aurait la capacité à percevoir les très nombreux facteurs qui sont entrés en jeu au moment de la production du texte de départ pour ainsi pouvoir ensuite, de concert avec un moteur de traduction automatique ou un grand modèle de langage, proposer un texte dans la langue d’arrivée qui peut produire chez la personne qui lit le même effet magique que le texte en espagnol de Cortázar, notre habile magicien des mots.

Je pense qu’on a eu assez d’« analyse du discours automatique » qui demeure, pour l’instant, dans la science-fiction. Nous, les membres des professions langagières, grâce à notre expertise, avons la capacité – et le devoir – de faire tout cela : il nous faut juste la formation adéquate pour développer notre capacité de lecture analytique; nos compétences en traduction, en révision et en postédition raisonnées.

Et maintenant, à vous de jouer!

Face à des textes aussi riches et ingénieux que la nouvelle Continuidad de los Parques ou même le chef-d’oeuvre littéraire Cien años de soledad, les machines trébuchent là où l’humain excelle.

Alors, je vous lance un défi : testez continuellement les limites des machines! Prenez un passage de réalisme magique, un poème ambigu ou une pièce de littérature exigeante et tentez une traduction automatique. Qu’observez-vous? Où la machine s’égare-t-elle? Comment, en tant qu’humains, comblez-vous ces lacunes?

En parlant de vos expériences à votre entourage, vous contribuez à mettre en lumière ce qui fait de notre profession une véritable alchimie intellectuelle et émotionnelle. En fin de compte, l’idée d’un EARM relève presque du paradoxe. Car si la magie des mots peut parfois se laisser effleurer par l’« intelligence » artificielle, elle ne se laisse jamais totalement capturer. Certaines œuvres – et leur traduction – resteront toujours une affaire profondément humaine, où l’intuition, l’empathie et l’imaginaire n’ont pas d’équivalent algorithmique.

(À suivre…)

L’analyse du discours ou ce que les machines ne peuvent pas faire


Un projet de recherche fascinant que j’ai mené tout récemment m’a ramené de beaux souvenirs de mon temps passé à l’Université d’Ottawa, au 1er cycle comme aux cycles supérieurs : au bac, les nombreuses heures passées à déguster le manuel d’initiation à la traduction anglais-français La traduction raisonnée, de Jean Delisle. À la maîtrise et au doctorat, les rendez-vous hebdomadaires pour les séminaires de théorie de la traduction, dont celui intitulé Discours et traduction.

       Dans ce dernier, nous traitions souvent d’analyse du discours et de l’intérêt de cette dernière dans la théorisation et la pratique de la traduction. En fait, il s’agit du même sujet ayant intéressé Jean Delisle lors de ses travaux de doctorat (« L’analyse du discours comme méthode de traduction »), lesquels ont donné lieu plus tard à la 1re édition de La traduction raisonnée. Aujourd’hui, une douzaine d’années après la publication de la 3e et dernière édition, le manuel est digne d’une relecture à l’ère de la traduction automatique neuronale (TAN) et de l’intelligence artificielle (IA) afin de mettre en perspective la notion de « traduction raisonnée » (Zapata, 2024).

         Les machines peuvent-elles raisonner, c’est-à-dire analyser le discours en vue de bien traduire? Le titre de ce billet révèle la réponse : pas tout à fait! Du moins, il s’agit là de la réponse la plus franche… ici et maintenant.

 

           À mes collègues passionnés des mots, des langues, de l’art de traduire et des technologies langagières, je vous offre dans ce billet un aperçu de l’analyse du discours. En cette ère de traductique, de TAN et d’IA, où l’on parle souvent et surtout de la possibilité ou de l’impossibilité de remplacer les membres des professions langagières par des machines, il me semble pertinent et essentiel d’exposer ce concept. L’analyse du discours appliquée à la traduction est particulièrement utile lorsqu’il s’agit de textes complexes qui nécessitent une compréhension nuancée. En examinant le discours qui entoure le texte, les artistes de la traduction peuvent repérer les stratégies rhétoriques, les références culturelles et les grands thèmes essentiels à l’interprétation du texte original et à l’objectivation de la traduction.

 

 

Le discours et son analyse : que disent les experts?

Entre autres, la définition de discours que nous donne Antidote 11 est la suivante :

  • LINGUISTIQUE – Ensemble des énoncés, des phrases enchaînées qui forment un message.

          Des théoriciens comme Phillips et Hardy développent davantage le concept dans leur ouvrage Discourse Analysis paru en 2004. Ce que l’on retient de leur exposé est que les discours sont matérialisés et mis en œuvre dans une variété de textes aux formes diverses (langue écrite ou parlée, images, symboles, artefacts, etc.). Selon ces auteurs, les textes ne revêtent aucun sens lorsque considérés isolément : le sens émerge plutôt de leur interrelation avec d’autres textes, des différents discours sur lesquels ils reposent et de la nature et l’espace-temps de leur production, de leur diffusion et de leur consommation. Ainsi, l’analyse du discours consiste à explorer la manière dont ces processus font émerger le sens des textes et comment cette production de sens contribue à construire la réalité sociale. L’analyse du discours s’intéresse donc aux effets constructifs du discours à travers l’étude structurée et systématique des textes.


Bref, parler de discours c’est aller au-delà de la notion de texte. Faire l’analyse de discours, c’est regarder au-delà de la surface d’un texte : une tâche difficile à automatiser.

Rien de mieux pour comprendre des trucs complexes que des exemples simples


Laissez-moi illustrer la notion de l’analyse du discours avec deux exemples :

 

  1. « …[w]e have never been just a collection of blue states and red states… »
  2. — Il fait chaud, n’est-ce pas?
    — Mets-en!

          La phrase de l’exemple no 1, énoncée isolément, ne veut rien dire si l’on ne connait pas l’espace-temps (le ici et le maintenant) de son énonciation. Qui est « we »? De quelle « collection of states » parle-t-on? Et c’est quoi cette histoire des couleurs bleu et rouge? Ce n’est qu’au moment d’apprendre que la phrase a été prononcée par Barack Obama à Chicago en novembre 2008, que l’on peut « aller au-delà » de la surface de l’énoncé et comprendre chacun des éléments (à savoir, que « we » c’est le président élu et le peuple étasuniens à ce moment-là, que la « collection » dont il parle ce sont les États-Unis, et que les couleurs bleu et rouge font référence aux principaux partis politiques au pays : démocrate et républicain).  

            Quant à l’exemple no 2, si je vous dis que cette mini-conversation a eu lieu dans un arrêt d’autobus en banlieue de Québec au mois de janvier, comprend-on la même chose que si l’on la regarde isolément? En fait, on saurait qu’il fait plutôt très froid, que les interlocuteurs parlent d’un ton sarcastique et qu’ils sont probablement mécontents de l’hiver.

 

Ce n’est pas évident pour nous, encore moins pour les machines!

Or, l’analyse du discours est bien plus que cela. Elle problématise les notions de « sens » et du « vouloir dire de l’auteur », puisque ceux-ci ne sont jamais évidents. À mon sens, nous, humains, avons la capacité et les moyens de nous rapprocher le plus possible du « vouloir dire de l’auteur », même si c’est impossible d’y arriver, mais les machines ne pourront rester que dans la surface.

           Du moins pour l’instant.

           À l’heure actuelle, une machine ne pourra vraiment comprendre pourquoi Julio Cortázar (1914-1984), écrivain argentin du surréalisme et du réalisme magique, aurait conjugué (consciemment, pourrait-on dire) de façon non-conventionnelle les 52 verbes dans la nouvelle Continuidad de los parques, en plus d’avoir soigné la distribution des paragraphes et le choix des mots, pour ainsi parvenir à produire, chez la personne qui lit, l’effet magique recherché…

(À suivre…)

Happy travellers in the Sahara Desert. Photo: Julián Zapata.

Now’s the time to translate a different way!

In 2023, it’s about time we said ‘out with the keyboard’ and ‘in with the spoken word and
multimodal technologies’. Looking ahead, a repurposed translation dictation will become the
norm for the translation industry.

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Leer en español

Typing the French surname ‘Vigneault’ requires ten keystrokes, twice for a capital ‘V’ and another eight times for the remaining letters. The more formal rendering “Monsieur Vigneault”, requires twenty keystrokes, including the space. Whereas speaking it aloud, I only need a few syllables, and specifically nine sounds: [məsjø viɳo].

For over half a century, translators have had the option of dictating rather than typing content on a computer. However, to date, practicing translators and translation schools have been suspicious about translation dictation. Most translators stick with the more “tried-and-tested” methods since they never gave dictation a minute’s thought. That said, in 2023, a plethora of translators the world over dictate their translations.

It’s now common knowledge that dictation enables translators to double or even triple productivity. It sharpens their focus on interlinguistic and intercultural aspects to deliver topnotch translations. What’s more, dictation is designed to boost your professional satisfaction and quality of life since it helps to avoid health issues caused due to desk jobs, improving wellness across the board.

Cometh the hour, cometh dictation, reborn!

I have taken inspiration from the numerous testimonials by translators who dictate and scientific works produced these past four decades. This is how I have developed interactive translation dictation (ITD) as part of my academic and entrepreneurial endeavors. Simply put, ITD reinvents translation dictation that was practiced some fifty years ago. It incorporates best-inclass interactive and multimodal technologies that are based on the Cloud. Such solutions include voice recognition applications, mobile phones and of course tablets.

Increased productivity is just the beginning

The future looks bright. The future’s translation through dictation..

 

Going forward, ITD has the potential to become one of the most efficient and user-friendly techniques for the industry as a whole. It has the added benefit of catering to innumerable language combinations with deployment anywhere and anytime, from any given device.

In the not too distant future, ITD will foster the development of cross-linguistic and crosscultural skills among foreign language learners. This will attract thousands of new students to study translation and interpretation at university level. Against this background, ITD represents the go-to solution to meet growing demand for professional translations in the
age of all things digital and an already gelocalized world.

Last but not least, ITD will help speakers of languages that are devoid of writing systems to access translated content. Not only is this vital to developing their understanding of the world, their education and their long-term future but it also serves to spotlight their literature, culture and intellect. As such, ITD can contribute to safeguarding endangered languages and shaping our planet’s linguistic diversity.

Essentially, languages are spoken. Translation requires humans to grasp and communicate interlinguistic and intercultural phenomena. It’s not simply a competition about how many keystrokes you can pull off per minute, nor how many words you can translate per day. 

Restoring the artistic status of translation: goodbye keyboard, hello AI!

iStock Photo: “The Burning Keyboard”. Standard Licence.

In my humble opinion, machine translation is not a threat to the translation profession. The same can be said for Artificial Intelligence (AI), despite its pivotal role in designing emerging ITD tools. When it comes to deciphering the subtleties of the Earth’s 7,000 or so languages with their cultural nuances, remember that humans still largely outperform machines. Pressing ahead into 2024 and beyond, ITD holds the key to a promising future. In a nutshell, it’s the most effective way to craft upscale human translations at almost the same speed as that of our thoughts.

Viajeros felices en el Desierto del Sahara. Foto: Julián Zapata

¡Llegó el momento de traducir de una manera diferente!

En el 2023, llegó el momento de decir “¡adiós!” al teclado y abrirles paso a la oralidad y la multimodalidad. En los próximos años, la traducción dictada, reinventada, se convertirá en la norma en el sector de la traducción profesional.

Read in English / Lire en français

Para digitar en un teclado la palabra Vigneault — un apellido francés —, se necesitan 10 pulsaciones: dos para la v mayúscula y ocho más para las demás letras. Si se quiere ser formal, Monsieur Vigneault: veinte pulsaciones, incluyendo el espacio.

Para pronunciarlo, se necesitan tan solo nueve sonidos: [məsjø viɳo].

Desde hace más de medio siglo, los traductores tienen la posibilidad de dictar sus textos en lugar de digitarlos en la computadora. Sin embargo, tanto los traductores en ejercicio como las escuelas de traducción ven la traducción dictada y las herramientas de dictado con desconfianza. La mayoría se aferra a los métodos tradicionales, pues no le han dado a la traducción dictada la oportunidad de demostrar lo que puede hacer. No obstante, un número significativo de traductores en el mundo entero aún dicta sus traducciones.

Para nadie es un secreto que la traducción dictada permite duplicar e incluso triplicar la productividad; permite concentrarse en la transferencia interlingüística y producir traducciones de mejor calidad. También ayuda a prevenir enfermedades y trastornos relacionados con el trabajo de oficina y a sentirse en forma, además de mejorar su satisfacción profesional y la calidad de vida.

El gran regreso de la traducción dictada de una forma diferente

Los múltiples testimonios de los traductores que dictan y los estudios científicos publicados en las últimas cuatro décadas me inspiraron y permitieron desarrollar el concepto de traducción dictada interactiva (TDI) en el marco de mis estudios académicos y emprendimientos. La TDI revive la traducción dictada como se practicaba hace medio siglo, pero integrando además lo mejor de las tecnologías interactivas, multimodales y conectadas a la nube que tenemos hoy en día, como lo son las aplicaciones de reconocimiento vocal y los dispositivos móviles y de pantalla táctil.

Aumentar la productividad es solo el comienzo

El futuro de la traducción dictada interactiva es prometedor.

 

La TDI ofrece el potencial de convertirse en una de las técnicas de trabajo más eficaces y ergonómicas en el futuro de la profesión. Ofrece la ventaja de funcionar con una amplia gama de combinaciones lingüísticas y puede usarse en todo momento y en todo lugar, ya sea desde su computadora o sus dispositivos móviles.

En el futuro próximo, la TDI estimulará la adquisición de habilidades de transferencia interlingüística en los aprendices de lenguas extranjeras y atraerá cientos de nuevos estudiantes de traducción y de interpretación a las universidades que ofrecen dichos programas. Así pues, se proyecta como una solución inevitable para responder a la demanda creciente de traducción profesional en la era digital, en este un mundo ya globalizado.

Finalmente, les permitirá a los locutores de las lenguas que no tienen ningún sistema de escritura acceder a contenidos traducidos indispensables para su comprensión del mundo, educación y desarrollo sostenible, al igual que para dar a conocer su patrimonio literario, cultural e intelectual. Es así pues que la TDI puede contribuir a la supervivencia de las lenguas en peligro de desaparición y reforzar la diversidad lingüística en nuestro planeta.

Las lenguas, en su esencia, son orales. En traducción, lo esencial es permitir la comprensión y la comunicación interlingüística e intercultural, mas no apostar carreras de pulsaciones por minuto en el teclado ni de palabras traducidas por día.

Adiós al teclado y a la automatización del arte de traducir

iStock Photo: “The Burning Keyboard”. Standard Licence.

Por mi parte, no siento que la profesión de traductor esté amenazada por la traducción automática o la inteligencia artificial (aunque esta última juega un papel importante en el desarrollo de herramientas de TDI emergentes). Cuando se trata de comprender las sutilezas de las más de 7 000 lenguas del mundo, al igual que los matices culturales, los humanos somos aún mucho, pero mucho más competentes que las máquinas. Yo veo en la TDI la verdadera esperanza: la verdadera manera de producir traducciones humanas de calidad superior y de hacerlo a una velocidad muy cercana a la de nuestro pensamiento.

Des voyageurs heureux au Sahara. Photo : Julián Zapata

Il est temps de traduire différemment!

En 2023, il est grand temps de dire « Adieu au clavier ! » et d’amorcer l’oralité et la multimodalité. Dans les années à venir, c’est la traduction dictée, reinventée, qui deviendra la norme dans le secteur de la traduction professionnelle.

Leer en español…

Read in English…

Pour taper le mot Vigneault, j’ai besoin de dix frappes au clavier : deux pour le v majuscule et huit autres pour chacune des autres lettres. Si je veux être poli, Monsieur Vigneault : vingt frappes, espace comprise.

Pour le prononcer, je n’ai besoin que de neuf sons : [məsjø viɳo].

Depuis plus d’un demi-siècle, les traducteurs ont la possibilité de dicter leurs textes plutôt que de les taper à l’ordinateur. Pourtant, la traduction dictée et les outils de dictée sont aujourd’hui perçus avec méfiance par les traducteurs en exercice et les écoles de traduction. La majorité des traducteurs s’en tient aux méthodes traditionnelles parce qu’ils n’ont pas donné à la traduction dictée l’occasion de faire ses preuves. Toutefois, un nombre non négligeable de traducteurs dans le monde entier dicte leurs traductions actuellement.

Personne n’est sans savoir que la traduction dictée permet de doubler, voire tripler, sa productivité. Elle permet de se concentrer sur le transfert interlinguistique et de produire des traductions de meilleure qualité. Elle aide également à prévenir des troubles de santé liés au travail de bureau, à se sentir en forme, et offre une satisfaction professionnelle accrue et une meilleure qualité de vie aux traducteurs.

Le grand retour de la traduction dictée, sous une nouvelle forme

Les nombreux témoignages des traducteurs dictant leurs traductions et les travaux scientifiques des quatre dernières décennies m’ont inspiré et permis de développer le concept de traduction dictée interactive (TDI) dans le cadre de mes recherches académiques et entrepreneuriales. La TDI ravive la traduction dictée comme pratiquée il y a un demi-siècle, tout en intégrant le meilleur des technologies interactives, multimodales et infonuagiques d’aujourd’hui, dont la reconnaissance vocale et les appareils mobiles et à écran tactile.

Au-delà d’une productivité accrue

L’avenir de la traduction dictée interactive est prometteur.

La TDI offre le potentiel de devenir l’une des techniques de travail les plus efficaces et ergonomiques dans l’avenir de la profession. Elle offre l’avantage de fonctionner avec une vaste panoplie de combinaisons de langues et peut être utilisée n’importe où et n’importe quand, à partir de votre ordinateur ou de vos appareils mobiles.

Dans l’avenir proche, la TDI stimulera aussi l’acquisition de compétences de transfert interlinguistique chez les apprenants de langues secondes et attirera des milliers de nouveaux étudiants en traduction et en interprétation vers les Grandes Écoles et les universités. Ainsi, elle se projette comme une solution incontournable pour répondre à la demande croissante de traductions professionnelles à l’ère du numérique dans ce monde déjà mondialisé.

Enfin, la TDI permettra aux locuteurs de langues qui ne possèdent aucun système d’écriture, d’accéder à du contenu traduit, indispensable pour leur compréhension du monde, leur éducation et leur développement durable, ainsi que pour faire connaître leur patrimoine littéraire, culturel et intellectuel. Elle peut ainsi contribuer à la survie des langues en danger et renforcer la diversité linguistique sur notre planète.

La langue est orale dans son essence. En traduction, il est question de compréhension et de communication interlinguistique et interculturelle, et non pas une compétition de frappes par minute au clavier ni de mots traduits par jour.

Adieu au clavier et à l’automatisation de l’art de traduire

iStock Photo: “The Burning Keyboard”. Standard Licence.

Je ne vois pas la profession de traducteur menacée par la traduction automatique ou l’intelligence artificielle (quoique cette dernière joue un rôle important dans la conception d’outils de TDI émergents). Afin de comprendre les subtilités des quelque 7 000 langues et les nuances culturelles, il est crucial de prendre conscience du fait que nous, les humains, surpassons encore, et de loin, les machines. Je vois dans la TDI le véritable espoir : la véritable façon de produire des traductions humaines de qualité supérieure, à une vitesse très proche de la vitesse de notre pensée.

 

La calidad integral, la responsabilidad social y su efecto en las organizaciones

Julián Zapata y Manuel J. Zapata*

 

Hablar de calidad integral y responsabilidad social empresarial es hablar de temas relevantes para la ergonomía organizacional y la gestión del talento humano. Son temas que no pierden vigencia en el mundo de los negocios y ocupan espacios en las más importantes revistas, periódicos y textos académicos del mundo que, de hecho, son del interés de los altos directivos y funcionarios de entidades públicas y privadas. Su interés se enmarca en la valoración del trabajo y tienen un claro propósito de generar situaciones positivas en una organización: cautivar nuevos clientes y llegar a nuevos mercados, velar por la sostenibilidad de las operaciones, brindar satisfacción a los clientes y, más importante aún, mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las personas que conforman la organización.

Por lo anterior, durante décadas, los gerentes de las pequeñas y grandes empresas y organizaciones del mundo con visión humana, proactiva e inclusiva se han interesado cada vez más en temas relacionados con la ergonomía tanto física como cognitiva y organizacional. Es a través del estudio de la actividad de los empleados y su interacción con el sistema sociotécnico y la organización que se puede realizar una verdadera actividad preventiva y de mejoramiento de los procesos, así como velar por el bienestar individual y colectivo. Asimismo, para prevenir enfermedades y accidentes en el entorno de trabajo, es necesario que este sea sano.[i] Todo esto orienta entonces al gerente con visión de calidad integral y responsabilidad social a abordar la salud mental y física, el bienestar y la calidad como construcciones individuales y colectivas. La calidad integral y la responsabilidad social empresarial estarían pues atadas a la ergonomía teniendo el ser humano como objeto central de estudio.

 

La calidad integral en las empresas y organizaciones

Los procesos de calidad integral se han entendido a nivel corporativo como aquellos orientados a brindar satisfacción a las necesidades de los clientes y a hacer las cosas bien siempre. En la teoría y en la praxis de la calidad, encuentran las empresas una importante fuente de acciones tendientes no solo a mantener una activa participación en el mercado, sino también a mejorar estructuras de costos para ser cada vez más competitivos. Pero un proceso de calidad en el que no se tenga en cuenta al ser humano como aquella persona que vive y siente las angustias y los problemas de su trabajo está condenado al fracaso. No en vano ya se hablaba de esto hace más de tres décadas: un periódico colombiano[ii], por ejemplo, manifestó en 1990 que los esquemas tradicionales de la administración empresarial habían manejado la prioridad de la producción y el mercado mismos y que ahora las nuevas teorías les daban dicha prioridad a los clientes, al recurso humano y a los procesos. El resultado había sido desde entonces la reducción progresiva de las responsabilidades del empleado y la tendencia de la administración a tratar a los empleados no como un costo que se debía controlar sino como un activo por desarrollar. Esto es lo que se conoce hoy en día como el aprovechamiento del capital humano.

 

Definir o revisar la misión empresarial en función de la dignidad humana

Los procesos de calidad han requerido para muchas empresas la revisión de su misión y las más importantes políticas para el manejo de todos sus recursos. Y han tenido que definir también los elementos básicos que orientan y gobiernan el desarrollo del proceso, tales como los métodos, la maquinaria y el equipo, los materiales, el talento humano, las condiciones del medio ambiente y el dinero, con el fin de producir resultados satisfactorios.

Cabe destacar un elemento en particular: el que se refiere al respeto a la dignidad de las personas. Este incluye todas las acciones que, en materia de comunicación, capacitación, motivación, bienestar y desarrollo, con lugares de trabajo espaciosos, cómodos, ventilados, iluminados y con buena disposición de sus implementos de trabajo, deben ser ejecutadas con carácter permanente, al igual que la proyección que se les debe dar a la familia del trabajador y al entorno social. Las empresas han de entender el trabajo como el fundamento de la dignidad humana y la mayor fuente de autoestima, realización y satisfacción de su personal y han de luchar para que cada persona sienta orgullo por lo que hace, libre de temores para informar a sus jefes sobre sus errores y problemas en los procesos sin afectar su seguridad o su estabilidad laboral.

 

Promulgar esquemas totalmente participativos

Los esquemas de administración tradicionales basados en el cumplimiento de unos objetivos predeterminados han dejado a un lado la opinión y la participación para la toma de decisiones del personal que ejecuta las tareas, pues han estado convencidos de que los únicos que saben ejecutar el trabajo son los ingenieros y los técnicos. Hoy en día ya se tiene la convicción de que estos modelos deben cambiarse para dar paso al aporte de ideas y sugerencias por parte de todas las personas, basados en el postulado de que “quien más conoce el trabajo es quien lo realiza”.

 

No podemos imaginarnos ninguna actividad que diariamente no sea enriquecida por el conocimiento y la experiencia de quien la ejecuta.

Pero ¿cómo lograr esa participación? Este no es un asunto fácil de implementar cuando la gente no ha sido escuchada o cuando sus propios superiores se han apropiado de sus aportes sin el debido reconocimiento. Se debe iniciar un trabajo de acercamiento entre jefes y colaboradores con entrevistas periódicas que permitan hacer planes conjuntos de mejoramiento en sus relaciones y en las expectativas de cada uno frente al desarrollo del trabajo y a su propio comportamiento. Este es el terreno abonado que permite el diseño y puesta en marcha de otros aspectos, tales como los planes de sugerencias, los grupos polifuncionales para solucionar problemas específicos, los grupos primarios o naturales y los grupos autodirigidos donde cada uno se siente dueño de su proceso o trabajo. Lo más importante en este aspecto es que cada jefe debe dar respuesta rápidamente a los requerimientos del personal y no comprometerse con lo que no se pueda cumplir.

 

Adoptar un nuevo estilo de vida empresarial

Las organizaciones como las personas cambian su estilo de vida, es decir, aprenden y adoptan comportamientos y líneas de conducta que implican formas creativas para hacer las cosas dentro del enfoque humanista de la calidad. Hay un nuevo estilo de vida, ese que permite la motivación hacia el trabajo bien hecho y al desarrollo del sentido de pertenencia. Mejora las relaciones entre jefes y colaboradores, logra el trabajo en equipo y convierte a todo el personal en gerente de su propio proceso.

Este cambio debe darse fundamentalmente en los estamentos de dirección, porque es allí donde se controla el sistema. El personal tiene que percibir un cambio en la actitud de sus jefes, quienes deben asumir un nuevo estilo de liderazgo que los convierta en las personas que eliminan obstáculos, facilitan la realización del trabajo y reconocen las cosas bien hechas.

 

Velar por la calidad de vida personal

Todos los modelos de organización empresarial tienen éxito en la medida en que hayan sido adoptados como un modelo de mejoramiento personal. La teoría de la calidad integral es el ejemplo más práctico, porque todos sus fundamentos están orientados al mejoramiento de la calidad de vida empresarial, que tiene repercusión en la vida personal. La capacitación, la participación, la comunicación, el mejoramiento de las relaciones entre las personas, la adecuación de espacios amplios y seguros, el reconocimiento al trabajo bien hecho, el uso exclusivo de los recursos mínimos requeridos para desarrollar cualquier labor, es decir, trabajar sin desperdicios, al igual que unas excelentes relaciones con los clientes y proveedores. Cuando todos estos conceptos son aplicados en nuestra vida diaria, en la vida de nuestros hijos, en las relaciones con nuestros amigos, se van convirtiendo en un nuevo estilo que hace ambientes más agradables de mutuo entendimiento y de convivencia pacífica.

 

Desarrollar un sentido de responsabilidad social empresarial

El futuro de las empresas no sólo radica en la productividad, la calidad o los beneficios, sino también en su responsabilidad social. La responsabilidad social empresarial es

 

“el compromiso consciente y congruente de cumplir integralmente con la finalidad de la empresa, tanto en lo interno como en lo externo, considerando las expectativas económicas, sociales y ambientales de todos sus participantes, demostrando respeto por la gente, los valores éticos, la comunidad y el medio ambiente, contribuyendo así a la construcción del bien común”[iii].

La responsabilidad social es una “parte fundamental de la naturaleza del ser”[iv]. Implica participación, compromiso y cooperación; y requiere del respeto por los derechos humanos. También refuerza la imagen institucional de una empresa, al legitimar su función social y sus valores. Es así como la responsabilidad social puede repercutir positivamente en sus servicios y productos, creando un valor añadido para sus clientes, reforzando su capacidad competitiva y captando a nuevos clientes y colaboradores[v]. Esto implica un beneficio permanente en forma cíclica pues cada acción a favor de la sociedad repercute positivamente en la empresa y favorece su crecimiento.

 

En definitiva: el efecto en la organización

Tanto la calidad integral como la responsabilidad social empresarial requieren de parte de los directivos la creación de entornos de trabajo que involucren a los empleados como recursos clave, y que desarrollen y hagan cumplir políticas de recursos humanos que conduzcan a la implementación de condiciones adecuadas en el lugar de trabajo.

Entendidas la calidad integral y la responsabilidad social empresarial como nuevos estilos de vida organizacional, que transforman las relaciones entre personas que laboran en la empresa y con el entorno, podremos garantizar la fácil implantación de todos los demás aspectos necesarios para la satisfacción de las necesidades del cliente. Se pasa de un ambiente de confrontación a uno de mutua cooperación en el que la autoridad no se determina en la imposición de una orden, sino en el grado de participación y motivación del personal que se dirige; en el que el trabajo bien hecho desde la primera vez es garantía de satisfacción y relación entre el proceso anterior y el siguiente. Una empresa en la que la motivación está dada por las posibilidades de actuar y aportar. Cuando todo esto se logra, los clientes externos perciben ese cambio a través de mejores servicios, precios más bajos y una excelente calidad en los productos. Esto es lo que garantiza la permanencia de las empresas en el mercado. Así lo han demostrado todas las pequeñas y grandes empresas del mundo que lo han intentado y de verdad lo han logrado con mucho éxito.

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*Agradecimiento

Agradezco la colaboración de mi padre para la redacción del presente artículo. Manuel J. Zapata se desempeñó como gerente administrativo y consultor en gerencia empresarial durante casi cuatro décadas, impartiendo decenas de seminarios sobre Calidad Integral en grandes, medianas y pequeñas empresas en Colombia. También trabajó como profesor de cátedra en el Politécnico Colombiano “Jaime Isaza Cadavid” de 1982 a 1988, impartiendo cursos de Fundamentos de Tecnología Industrial, Seguridad Industrial y Contabilidad Financiera. Hoy en día disfruta de su retiro y jubilación.

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[i] Carrasquero, E. y C. Seijo (2009). “La ergonomía organizacional y la responsabilidad social inclusiva y preactiva: Un compromiso dentro de los objetivos de la organización”. En Clío América. Año 3, No. 6, pp. 183-192.

[ii] Periódico El Tiempo, en su separata especial, con motivo de la entrega del Premio Nacional de la Calidad en Colombia en el año 1990.

[iii] Cajica, Felipe (2018). “La Responsabilidad Social de la Empresa.” En línea.

[iv] Carrasquero y Seijo (2009).

[v] Ibid.